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martes, 19 de marzo de 2013

A la espera y la búsqueda de las oportunidades

Dia cero, se podría llamar al día en que estoy ya registrado en la ciudad de Múnich como residente.

Primer día simbólico de lo que espero puedan ser muchos más y a ser posible disfrutando de un trabajo en, lo que de aquí a un tiempo, parece ser el país de las oportunidades.

Por lo menos en el campo técnico, en el que todo ingeniero español en Alemania, y muchos de los que se están pensando dar el salto desde España, rezamos para que la industria alemana siga en franco crecimiento y generando empleo.

De momento, a pesar de las doctrinas de austeridad de Frau Merkel, aquí la crisis es menos crisis, aunque solo sea en comparación. Evidentemente esto no es el país de Oz y aquí también hay problemas, pero ni punto de comparación con los que sufrimos en el sur de Europa.

El idioma sigue siendo una barrera, pero una barrera la cual se empieza a vislumbrar que se puede atravesar, subir o rodear. El nivel B2 es solo un poco más duro que el anterior, pero lo cierto es que el vocabulario comienza a quedarse en la cabeza y el alemán comienza a fluir del cerebro a la lengua con cierta rapidez (ni que decir que la cerveza ayuda mucho en este proceso de soltarse). Es algo muy gratificante. Dudo mucho que pueda afrontar todavía una entrevista de trabajo con garantías en alemán, pero el inglés en este caso me guarda las espaldas.

Con el curriculum en perfecto alemán (y corregido muy amablemente por parte de mi profesora) y la información en la mano, estoy empezando a plantar las semillas que, espero, en un futuro me darán una de las mayores alegrías de mi vida.

La busqueda de piso es harina de otro costal, es algo que voy a tener que pelear con uñas y dientes puesto que no tengo un trabajo con el cual avalar el alquiler, pero espero que el hecho de mi titulación y el potencial que esta me confiere, además del hecho de ser solvente, pueda allanarme el camino a la hora de encontrar una vivienda.

Por otro lado, la vida día a día aquí, es bastante satisfactoria (clima aparte), los compañeros y compañeras de clase son muy agradables y a algunos ya les conocía del año anterior, lo que ha facilitado más, si cabe, la integración de nuevo en Múnich.

La vida social es activa y me estoy dando cuenta que es algo que necesitaba más que respìrar. En España me asfixiaba día a día en un sentimiento de desesperanza continuo, en un mar de desilusiones y frustraciones que no conducían a ninguna parte.  Sin incentivos.

No he conseguido nada aún aquí, pero solo por el hecho de haber conseguido remontar un sentimiento de pesimismo crónico y de haber soltado lastres, es en si mismo un éxito tan importante como el resto de lo que debo lograr en Alemania (o por que no, allá donde la vida me lleve).

El estado de ánimo es tan elevado como hacía años que no me sentía, gracias a gente que he conocido aquí y por supuesto al apoyo continuo de mi familia y de la gente que me desea lo mejor allá en el sur.

He venido para quedarme. El fracaso no es una opción :).

"Der Adler ist gelandet "



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